Sexualidad - un arte de alquimia

Las tradiciones tántrica y taotista ocultan tesoros verdaderos con respecto a la naturaleza alquímica, de la sexualidad humana. Desde este punto de vista, primero tenemos que aprender a percibir y sentir, que queremos entender respecto a la sexualidad transpersonal. Aprendiendo a percibir y sentir “que es esto”, es un camino al éxito total en la fusión del amor, y de hecho, en nuestra vida entera. Por lo tanto, para profundizar el entendimiento de la alquimia de las “energías vibradoras”, tenemos que vivir a través de una diversidad de fenómenos psicosomáticos y espirituales para descubrir sus íntimos procesos.

 

Cuando un deseo es percibido en su manifestación sutil, energética, matricial, hay una metamorfosis de la atracción sexual que hasta ahora fue estrictamente colocada a nivel órganico. La búsqueda del placer es manifestada después por el placer sensual del amor que se origina detrás de la personalidad (emociones, sentimientos), a veces incluso independientemente. Amor físico puede ser considerado un arte auténtico solo cuando hay auténticos sentimientos de amor entre los dos amantes. Si los dos amantes pueden experimentar este amor y la alegría del otro, ellos pueden luego “caer” en una relación dualistíca respecto a la identificación corporal.

Estos amantes pueden experimentar este placer el cual puede transformarse en un trampolín a un estado superior de consciencia. El deseo sexual básico a menudo llega antes que el acto sexual. Si esta es la única emoción, y esto no progresa desde un nivel orgánico inferior hacia un nivel emocional más sutil, entonces podemos decir que no hay alquimia genuina. La alquimia de la fusión del amor implica un profundo conocimiento de la sexualidad de uno mismo, un control total sobre la energía sexual y la existencia de un puro y libre amor.

“EL FUEGO DE LA PASIÓN” está mas allá de placeres sexuales de Eternidad.

Las “formas físicas” del deseo determinan la preferencia y la atracción sexual. Profundas aspiraciones de este deseo son simplemente el impulso para alcanzar el estado de completa unión. Desde un punto de vista superior, la fusión sexual no es la simple satisfacción del deseo físico carnal. Esto es en hecho, la aspiración interna para alcanzar la ópera alquimia que unifica el Masculino, principio Solar, con el Femenino, principio Lunar, con el propósito de llegar a la perfección del ser humano. Esta es la nueva visión de la sexualidad que puede conmocionar a la gente. ¿“Hacer el amor, puede ayudar a la persona a alcanzar aquel estado de salvación que muchos místicos han hallado”? La respuesta es simple y muy real: SI.

El deseo del amor, el anhelo por ser atractivo y el esfuerzo por brindar alegría al otro vienen desde la aspiración interior del ser humano para fusionar con él en misma beatitud universal. “El juego de la pasión” que se dice que puede producirse entre dos amantes, es en hecho, la voluptuosidad de la eternidad. El orgasmo es también buscado y deseado porque éste es una extrema, agradable e intensa sensación, pero porque este arrastra fuera de tiempo y ofrece la oportunidad de percibir el sabor de la eternidad. Sabiendo todo esto, una persona consciente y espiritual puede alcanzar la cima de la vida espiritual, las cimas que otros alcanzan solo por medio del rezo y la meditación. Este logro significa experimentar la fusión del amor con completa transfiguración y emoción espiritual.

Por lo tanto, orgasmo no pertenece exclusivamente al placer. Este es transubstancial y esencialmente pertenece a la naturaleza espiritual inmaterial dentro de todos nosotros.

ALQUIMIA DE AMOR- LA CIENCIA DEL CUMPLIMIENTO

Científicos declaran que percepción puede liberar deseo. En el usual estado de consciencia nosotros percibimos el entorno externo en cierta manera, la mayoría del tiempo sin darnos cuenta el hecho que nosotros estamos percibiendo. Entonces podemos decir que no somos conscientes, no actualmente de “percibir”; solo soñamos la percepción, porque el estado habitual en el que estamos, puede ser comparado con el estado inconsciente mientras estamos durmiendo y soñando. Sin embargo, el estado puro consciente y la percepción actual se convierten en existencial.

Permanecer consciente del mundo externo hace esto fácil para nosotros, acceder a la existencia pura y su esencia -pura beatitud. Cuando somos conscientes de la fusión, la transfiguración erótica sexual con continencia, obtenemos la percepción directa del orígen del placer y júbilo sensual. Estar en el medio de esta situación, ser totalmente consciente y tener un perfecto control de la percepción representan la llave fundamental para el arte alquimica del amor sensual. Debemos aprender a ser conscientes y experimentar completamente el placer erótico y darnos cuenta del esfuerzo consciente dirigido a la naturaleza divina de esta beatitud. Estar en fusión con nosotros mismos, a través de la fusión con el compañero amado, es darse cuenta que nos abandonamos a nosotros mismos en beatitud del amor. Llegamos al éxtasis y somos penetrados por éxtasis. Esta es la auténtica alquimia del amor. Esta alquimia del amor es en hecho, un estado completo.

Siendo consciente de la respiración cuando hacemos el amor, provoca una percepción global y refinada, al mismo una ampliación del control del flujo de energía. Esta sensitividad obtenida en el medio de la respiración produce un estado de lucidez de la consciencia y desarrolla una nueva visión sobre la existencia en general y sobre el amor en particular.

Siendo conscientes de la respiración y la regularidad rítmica con consciencia, incrementa el “fuego de la pasión“ y al mismo tiempo mantenemos el control. Deteniendo la respiración en la cima del placer, cuando la energía se vuelve dificultosa para controlar-implícitamente induce a un cesamiento de todo el proceso en conexión con el fenómeno y espontáneamente nos lleva a un estado de vacío. Si somos suficientemente conscientes, es en este estado en el cual podemos experimentar una genuina fusión con Dios.

La apariencia de una discontiniudad (hiato), el preciso momento del climax sexual, al momento mas intenso, nos concede entrar en una dimensión más allá del tiempo y el espacio. Es aquí, donde ganamos acceso directo a la percepción de eternidad, donde podemos encontrar nuestra verdadera naturaleza divina, nuestra Identidad Divina.

Comenzando con el calor inicial y la efervescencia del “fuego sagrado” durante la relación sexual con continencia, podemos adquirir acceso a la luz eterna y conocimiento puro. Aquí experimentamos una nueva y profunda consciencia, en hecho un estado más allá de la conciencia individual, porque esta es una experiencia directa. Podemos sentir la fusión con lo que es indecible, ilimitado e inefable: La Divinidad.

Un nuevo tipo de sentimientos aparece y se desarrolla en lo desconocido, más allá de cualquier atributo cualitativo y cuantitativo; más allá de cualquier dimensión de tiempo o espacio. Solo podemos decir que esto Existe o Nace cada minuto en y por nosotros mismos.

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