Efectos y marcadores en la práctica del tántrismo

La Armonización de los estados de conciencia

“El tiene entonces abrirle el cinturón y el nudo de su vestido y levantándole la ropa tiene que masajearle sensualmente los muslos desnudos. Luego él tiene que enseñarle algo sobre los 64 artes y después le contará cuanto el ama. Después…” (Kama Sutra)

Los tratados sexuales tántricos, como también los taoistas, enseñan sobre la inmensa importancia de la completa armonización de los estados de los dos amantes. Cualquier acto sexual esforzado (de la menor manera que sea), durante el cual falta la vivencia afectiva, el amor, es profundamente dañino tanto para la salud general como especialmente para el psíquico.

Un antiguo texto taoista acentúa aún más: “el YIN (-) y el YANG (+), los principios masculino y femenino polarizan, se complementan y se influencian recíprocamente. Cuando el YANG no obtiene el YIN deseado se vuelve triste, y si el YIN no obtiene al YANG, entonces no se vuelve activo. Si el hombre quiere hacer amor pero exactamente en este momento la mujer no tiene deseos, esto es una señal segura que sus corazones (sus estructuras psíquicas) todavía no están armonizados y muchas veces esto es porque sus esenciales vitales todavía están despiertas”.

Los textos de la tradición tántrica dan algunos consejos útiles para la armonización del estado que tienen los dos amantes: “Lleno de ternura él debe agarrar sus cintura fina y acariciar con adoración su cuerpo. Hablarle sobre la fuerte conexión que tienen, haciéndola sentir que los dos tienen un único corazón animado por un amor infinito y un único objetivo, ellos deben luego abrazarse amorosamente y besarse, luego “pegándose” uno a otro, acariciarse recíprocamente. Calmando adecuadamente la parte superior y estimulando a lo mejor la parte inferior, luego muchos misterios del amor se les pueden revelar a los dos amantes. Después la mujer debe tomar en su mano izquierda el lingam (el órgano viril) del hombre mientras que él le acaricia lleno de encanto a su yoni (el órgano genita femenino). Dinamizado al máximo por la fuerza vital del elemento femenino, el hombre se despierta fuertemente el deseo de la fusión, y los mismos en el caso de la mujer que esta estimulada por el despertar de la fuerza vital masculina. Cuando se logró dicho estado, esto significa que sin duda alguna se ha realizado la armonización de los estados de los dos amantes”.

Por este motivo, cuando una pareja continente y animada por un amor auténtico quiere hacer amor, debe empezar un preludio adecuado para que así los estados individuales se armonicen, por únicamente así los dos se vuelven realmente abiertos emocionalmente. La excitación fuerte de los sentidos siempre es esencial para la armonización interior. Los textos tántricos clásicos sugieren el uso de las sugestiones del medio ambiente para ayudar a lo mejor la armonización de los estados afectivos (por ejemplo el uso de música refinada, algunos perfumes afrodisíacos, etc.).

El acto amoroso tántrico nunca se debe hacer de prisa, porque así no es posible la armonización plena de los estados de los dos amantes.

La vivencia erótica intensa

Que maravilloso instrumento de fusión con el infinito se vuelve la mujer bella, vital y refinada cuando las cuerdas misteriosas de su profundidad son tocadas y dinamizadas con maestría… ella se vuelve en este caso capaz a producir las más sublimes armonías extáticas y ejecutar las más complicadas variaciones del arte del amor mientras regala las felicidades eróticas más elevadas y divinas”. (Ananga Ranga).

La vivencia erótica intensa constituye “la semilla” fundamental de la espiritualidad tántrica es la pura emoción del amor mismo, la vivencia benéfica que estimula las pasiones, “enciende” los sentidos y despierta la energía latente Kundalini que se encuentra en el centro vital de la sexualidad (MULADHARA CHAKRA).

El sentimiento erótico está provocado por el contacto placentero de los sentidos con el mundo exterior. Cuando es adecuadamente refinado, sostenido y canalizado (sublimado) con sabiduría el eros transfigurador conduce directamente a la experiencia de la trascendencia y el éxtasis divino.

El eros intenso pero perfectamente controlado estimula las llamas del amor en todas sus formas. Los textos hindús antiguos como el Kama Sutra y el Ananga Ranga se refieren a 4 tipos de amor: El amor común, el amor imaginario, el amor natural y el amor sensual. Claro que dicha clasificación representa una sistematización distinta más que todo teórica, porque prácticamente la mayoría de los tipos de amor reales son una mezcla de los tipos mencionados anteriormente en variables porcentajes. Sin embargo, la importancia de la clasificación tradicional del eros consta en el hecho que contiene a la vez muchos secretos de la enseñanza sagrada de la tradición tántrica.

El sentimiento del eros está íntimamente conectado con el elemento sutil “fuego”, y por esto se habla muchas veces sobre “el fuego de la pasión”. SHIVA, el ideal yogui, el principio masculino supremo siempre está asociado con el fuego y con el erotismo transfigurador tántrico. La dinamización de dicho fuego interior de la pasión puede ser usada por quien conoce los misterios del tantrismo y los usa por espiritualizarse y elevar su ser interior. Debemos mencionar la relación existente entre “fuego interior” que se encuentra en la zona del plexo solar (MANIURA CHAKRA) y “el tercer ojo”, que se encuentra al nivel sutil en la zona central de la frente (AJNA CHAKRA). Dicho ojo de la sabiduría divina se vuelve muy activo por la transmutación y la sublimación de los “fuegos interiores” (es decir las energías sutiles específicas) ampliadas al máximo durante la fusión amorosa transfiguradora tipo tántrico.

Por el acto amoroso, las energías dinamizadas del fuego son sublimadas en energías muy elevadas, de naturaleza espiritual. Por eso el acto amoroso tántrico conscientemente abordado, y perfectamente controlado representa un acto que fundamentalmente espiritualiza al ser humano. En la tradición esotérica occidental dicho efecto de la sublimación es conocido bajo el nombre de “fuego sutil espiritual” o “fuego de la emanación purificada”.

Las enseñanzas sagradas de la humanidad presentan “el fuego” y el “agua” las fuerzas solares y lunares del microcosmo del ser humano. Estas dos fuerzas importantes se unen y se complementan por la vivencia erótica, el agua siendo la característica de la energía femenina mientras el fuego del masculino. Los tantras (los textos sagrados de la tradición tántrica) afirman que “los fuegos” y “las aguas” pueden ser experimentadas plenamente tanto en el cuerpo del hombre como en el de la mujer, mientras el acto sexual con continencia representa la más directa y rápida modalidad para el despertar de dichas gigantescas potencialidades, usándolas luego exactamente como trampolines en la evolución espiritual.

Entonces, cuanto más intensa sea la vivencia erótica, tanto más elevadas sean las vivencias espirituales mientras la transformación de los dos amantes será más rápida y eficiente. El control perfecto de las sensaciones no significa “así como algunas personas podrían creer”, una disminución del placer o de la intensidad del orgasmo, pero al contrario, una ampliación importante de éstos. Controlar la energía sexual significa obtener la fuerza para superar los límites comunes y experimentar así zonas insospechadas de una sexualidad espiritual extática.

Percepciones inefables compartidas en la pareja tántrica      

El primer signo que se observa a una pareja tántrica luego tener numerosas experiencias tántricas exitosas, es el desarrollo de la sensibilidad sensorial, como un renacimiento asombroso de todos los sentidos. En este estado, la realidad es percibida de una manera mucho más íntima, por una visión que totaliza permanentemente y que tiene un orden más estricto que la realidad percibida anteriormente. Por ejemplo los sujetos pueden “perder” la solidez y aparecer como fluidos, moviéndose continuamente en un ritmo armonioso. El menor detalle del mundo ambiental se puede revelar como un complejo universo en miniatura. El significado de cada detalle del ambiente se modifica en comparación con lo percibido anteriormente.

Las transformaciones profundas cualitativas de las coordinadas del mundo manifestado se establecen gradualmente. El tiempo se acelera, el espacio se dilata mientras la causalidad se vuelve fluida. Despierta una nueva conciencia estética y todo se vuelve “cargado” con belleza. El esplendor del sustrato espiritual, la ubicación de todo lo que existe, es percibido ahora aún en las cosas o fenómenos que anteriormente llamamos “feas”.

Un sentimiento indescriptible de libertad interior y felicidad extática sin motivo aparente, se desarrolla gradualmente siendo asociado a un despertar más fuerte de la intuición (el sexto sentido). Se puede percibir un estado mental profundo y sin confusiones. 

Ya el egoísmo disminuye y como consecuencia, nuestro sentido ancestral de soledad (es decir sentirse como una isla) está reemplazado por nuestra integración en la armonía cósmica, lo mismo como una gota de agua fusiona con el océano, siendo como parte constituyente de dicho todo, pero manteniendo al mismo tiempo su propia individualidad. “el sujeto” y “el objeto” parecen ahora como polaridades del mismo único fenómeno.

Lo que generalmente produce en nosotros sentimientos de miedo e inseguridad, puede ser percibido ahora como perfectamente seguro. Una “introspección abierta” espontáneamente se vuelve una realidad diaria (“introspección abierta” significa que ya no debes sumergirte dentro de ti mismo rompiendo la conexión con el medio ambiente para encontrar a tu espíritu, porque te das cuenta que todo es espíritu, tanto adentro como afuera de ti).

El individuo se vuelve consciente de la dinámica sutil erótica que existe entre el interior y el exterior. Existe una libertad nuevamente encontrada frente el acondicionamiento social. El sentido de la unidad se despierta (se logra la habilidad de relacionar, identificar y darse cuenta de al complementariedad de los contrarios). Se logra un entendimiento universal de la realidad compleja y se produce sin esfuerzo un estado permanente de presencia completa y consciente.

El mundo aparece ahora como un juego erótico que genera simultáneamente encanto, armonía profunda y misterio fascinante. Toda la manifestación de la realidad aparece como una coreografía viva, la existencia se vuelve un encanto que se puede disfrutar y que incluye aún todo lo que anteriormente fue percibido como sin importancia, oscuro, común, etc.

Aumenta la empatía, lo que te permite percibir, aún a gran distancia, el estado interior de tu bien amado o amada o de otras personas sobre las cuales enfocas tu atención. La empatía evoca exactamente los mismos sentimientos que serías capaz sentirlo tu mismo, con toda la riqueza de vivencias y sensaciones interiores.

Por los éxtasis eróticos refinados, la visión interior se vuelve extremadamente penetrante e intensa. Es casi como tendríamos microscópicos en vez de los ojos, con los cuales examinamos los detalles encantadores que componen tanto al mundo interior como al exterior.

El sentido del olfato será bien ampliado. El sentido del olfato se vuelve uno de los más fascinantes aspectos de la modalidad tántrica de hacer amor: El practicante descubre que el aire que respira tiene miles de matices olfativos que estallan en su nariz con tantos mensajes extáticos.

Tocar profundamente sensual se vuelve una sensación sutil eléctrica y al mismo tiempo llena de fluidez. Un toque bien suave se transforma en cientos de explosiones bio energéticas de placer refinado, aparece luego una energía elevada que pulsa y se desarrolla en círculos sucesivos desde el punto que fue tocado, difundiendo gradualmente a través del cuerpo hasta el cerebro, donde estallan miles de puntos luminescentes como en un extático fuego de artificios que inducen un estado beatífico.

La modalidad tántrica del acto erótico inicia de una manera natural y transforma sin esfuerzo una cantidad gigantesca de energía erótica, refinándola y sublimándola después de la transmutación, en los niveles superiores.

Una persona que no practica TANTRA YOGA, no importa cuanto potencial tiene desde el punto de vista sexual físico y no importa cuanto intensa y llena de vida sexual cree que tiene, no se puede imaginar la intensidad y la profundidad de los estados eróticos obtenidos por la aplicación exitosa de las modalidades específicas tántricas.

Aún si alguien cree que ha logrado la cima absoluta del placer (pero considerando el acto erótico como algo común), después de tener una experiencia tántrica exitosa, se dará cuenta que la mejor vivencia anterior se vuelve en verdad insignificante.

Para cualquier persona inteligente se vuelve evidente que el TANTRA YOGA es el camino superior del amor, de las relaciones inter-humanas y de la vida. El TANTRA es el más fuerte afrodisíaco y la más poderosa modalidad para despertar completamente las habilidades latentes de la mente y de la conciencia. La ciencia tántrica fue y todavía está el objeto de las investigaciones reservadas solo por un número bien restringido de aspirantes que han superado el nivel común del amor físico y de las relaciones humanas y que han empezado a ver más allá de las leyes rígidas y de los falsos dogmas espirituales

La expansión del acto amoroso

Para los maestros tántricos, la pareja que logra controlar efectivamente las diferentes fases de la sexualidad, que corresponden a niveles más y más elevados, logra al estado físico que abre la puerta hacia la regeneración vital y a la inmortalidad espiritual, por lograr algunos poderes paranormales. Pero siempre, la bien amada elegida, con la cual se quiere realizar este procedimientos excepcional, nunca debe ser considerada como una mujer común, pero será transfigurada a lo mejor posible y adorada frenéticamente en su papel sublime de mujer extraordinaria o Shakti. En caso contrario, si el hombre no está capaz de ver en ella la fascinante encarnación del Eterno Femenino, no se vuelve posible la cosmización del acto amoroso.

Aquí se manifiesta, sin duda alguna, una de las condiciones esenciales de la metodología tántrica, por el cumplimiento de la cual depende muchísimo el éxito en esta ciencia extraordinaria de la vida espiritual profunda.

De una manera significativa, aún se afirma que:

“En el TANTRA, el amor vence absolutamente todo, excepción la vulgaridad y el ridículo”. En este asunto los maestros enfatizan: “Si frente una mujer desnuda no se vive una emoción transfiguradora profunda, lo mismo como frente el misterio asombroso de la vida misma, no existe aquí una concretización tántrica indispensable, pero solo una experiencia sexual vulgar”.

La fuerza vital se amplia por fusión amorosa

Existen innumerables escuelas de TANTRA YOGA que se basan en técnicas de control de los soplos sutiles (llamadas PRANAYAMA). A excepción de algunos buenos deportistas y cantantes, el ser humano “civilizado” de hoy en día ya no respira correctamente, utilizando solo la décima parte de la capacidad de sus pulmones.

Los ejercicios yoga de respiración brindan una cantidad óptima de oxígeno a los pulmones, el ritmo constante de la respiración siendo capaz a disolver cualquier tensión o bloqueo. La frecuencia del ritmo respiratorio aumenta cuando vivimos una emoción fuerte. Pero también el estado de calma aparece inmediatamente después de arreglar la respiración. Wilhem Reich se dio cuenta que los neuróticos respiran de una manera errónea, demasiado rápido, superficial e irregular. La respiración profunda no significa solo llenar a los pulmones con aire, inflar el pecho y retraer el abdomen, pero mucho más como por ejemplo llenar y vaciar con regularidad a todas las partes de los pulmones.

Quien respira correctamente vive (así como se enseña según la tradición yoga), en resonancia con el PRANA. Para un yogui, el PRANA es al fuerza vital de cualquier ser. El PRANA es primeramente energía cósmica, luego por el PRANAYAMA podemos conectarnos a la fuente infinita de la energía universal. Para una persona perfectamente sana, el PRANA está balanceado, y este es el motivo por el cual la salud física y psíquica se basa en una respiración correcta. La inhalación y la exhalación significan mucho más que la absorción del oxígeno y la eliminación del bióxido de carbono; fundamentalmente significa también receptar las vibraciones pránicas.

Similarmente para las técnicas de respiración (PRANAYAMA) y las posiciones YOGA (ASANA), el acto sexual amoroso revitaliza al cuerpo por la cantidad de prana absorbida desde el universo. Durante la fusión erótica con continencia, el ritmo respiratorio se balancea y entra en armonía con los soplos sutiles cósmicos (PRANA), otorgando así a los dos amantes la asimilación por resonancia de energías extremadamente regeneradoras para toda la estructura y muy elevadas. D.H. Lawrence describe al prana como una fuerza vital que pasa a través del ser humano y puede ser ampliada por medio de la fusión amorosa. Dicha energía vibrante, ondulante, está presente en cualquier objeto vivo. Wilhem Reich la llamó orgón.

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